lunedì 7 maggio 2007
Por què no el diàlogo?
Por què no usar las palabras? fue la pregunta que me hizo la maestra y que quedò grabada en mi memoria.
Cuando tenìa 11 años y estaba en sexto grado, mi curso era el ùnico de los sextos que pasaba el recreo en el patio de los màs chiquitos, porque tenìamos fama de ser muy tranquilos. Ese dìa con mis amigas, como todos los otros dìas, habìamos traìdo la soga para saltar y jugar en el recreo. Còmo me gustaba! Mi juego preferido era el gato y el ratòn y era muy buena ;)
Estàbamos lo màs tranquis jugando, cuando llegò uno de sèptimo grado, que no tenìa motivos para estar en este patio, y se puso a saltar con nosotras. Paramos el juego y le dijimos: "Che.. què haces?" y el pibe: "Yo tambièn juego" Nosotras: "no, no jugàs, andate". El: "si yo no juego no juega nadie" y nos sacò la soga. Entonces yo, que no arrugo (en realidad soy una inconsciente), me acerco y lo encaro: "dàmela", èl me empieza a insultar (con insultos re feos, algunos creo, no los habìa escuchado nunca), me caliento y le doy una cachetada... para que?... Me agarrò del cuello del guardapolvo y me levantò (la sensaciòn que mis pies no tocaban el piso no me la olvido), yo, que no arrugaba, respondì con una trompada (siempre fui muy varonera) pero èl que era màs grande, me la devolviò y màs fuerte. A todo esto, la màs genia de mis amigas, la gorda Lorena, le daba latigazos en la espalda con la soga al son de: "dejala" y digamos que me salvò la campana... llegò una maestra y nos separò... en realidad me lo quitò de encima. Resultado: ojo negro y mi papà tuvo que venir a hablar con la maestra. Todavìa me acuerdo la cara de mi viejo cuando me vio con el ojo negro... le contè la historia y riò por dentro.
Todavìa hoy creo que no aprendì muy bien esto del diàlogo visto que la diplomacia no es uno de mis fuertes. Admiro a las personas que pueden decir las cosas con "tacto", que usan las palabras justas y no ofenden a nadie o no son malinterpretados, que mantienen la calma en los momentos difìciles. Seguramente no voy por la vida cagàndome a trompadas con todos aquellos con los tengo un problema o no estoy de acuerdo, pero sì es cierto que podrìa mejorar "mi modo de decir las cosas" o hablar antes de explotar porque me callè muchas veces. Mi problema es que ante las injusticias pierdo los estrivos... La respuesta a este problema es: contar hasta 10, 20, 30 lo que sea necesaria, pensar sin la sangre en la cabeza y buscar el modo de explicar lo que nos molesta en el mejor de los modos.

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posted by La Flaca Benelli at 8:30 PM | Permalink |


1 Comments:


  • At 7 maggio 2007 alle ore 11:45, Blogger mardevientos

    Increible, por las cosas que dice este post, parece que las hubiera escrito yo...
    Señal que en esto de la falta de diplomacia, de "tacto", somos igualitas.
    Creo que me falto tomar algo, o quizas me perdi una leccion en donde enseñaban justo eso en la escuela, en la vida.
    Hermoso Post Mariela..
    BESITOS..!