venerdì 24 ottobre 2008
Mi casa
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El 17 es un nùmero que siempre me trajo suerte desde que lleguè a Italia, cosa paradojal porque aquì es el nùmero de la desgracia. Lleguè al aeropuerto de Roma un 17 de enero y varias veces el 17 me acompañò en situaciones de "fortuna".
El viernes 17 de octubre recuperè mi casa, ese departamentito tan chiquito que lo llamo "la casa de Barbie" pero que es MIO (bueno todavìa es del banco que me dio el prèstamo). Lo alquilè cuando decidì venir a vivir a Roma y despuès de un año de pagar normalmente, el inquilino empezò primero con retrasos y despuès acumulando meses sin pagar hasta que la situaciòn fue insostenible y decidì empezar el juicio de desalojo. La sentencia de desalojo era para abril pero por esas cosas incomprensibles de la justicia, con sentencia y todo, este desgraciado podìa todavìa seguir estando en mi casa sin pagar, porque despuès de la sentencia hay que pedir "que se haga ejecutiva" y pasaron otros 6 meses!! Pero finalmente esta pesadilla terminò. El viernes con la policìa y la empleada del juzgado entramos en el departamento... con tanto de "Policìa! abra la puerta!" (no puedo decir que mi vida sea aburrida... emociones no me faltan jajaja) pero como nadie abrìa entramos y el depto fue otra vez mìo.
Fin de semana de gran limpieza, de cuidarlo, mimarlo y ponerlo en orden para que recupere su identidad... y ahora me toca decidir què quiero hacer, si me vuelvo a Milàn o me quedo... mmmm tantas pero tantas dudas...

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posted by La Flaca Benelli at 9:19 AM | Permalink |


2 Comments:


  • At 24 ottobre 2008 alle ore 11:24, Blogger mardevientos

    la sensacion de recuperar eso que es tuyo, que tanto te costó y te cuesta no debe ser otra que alegria. Ganas de abrazar tu piccolo mundo y mirarlo por horas como si fuera el mejor paisaje nunca visto!

     
  • At 24 ottobre 2008 alle ore 12:30, Blogger Mr. Jones

    L'ho proferita in pietre asciutte, la mia casa,
    perché i gattini ci nascano, nella mia casa
    perché i sorci ci si trovino, nella mia casa
    perché i piccioni vi s'nfilino, la controra vi crogioli,
    quando i gran soli vi ammiccano nei cantucci.
    Perché i bimbi vi giochino con nessuno,
    voglio dir col vento caldo, con gli ippocastani.
    Per questo non c'è tetto sulla mia casa,
    né tu né io nella mia casa,
    né schiavi, né padroni, né ragioni,
    né statue, né palpebre, né paura,
    né armi, né lacrime, né religione,
    né alberi, nè spesse mura, né altro se non per ridere.
    Per questo è così ben costruita la mia casa.
    (AF)