
A veces, la vida te transporta al pasado. Cuando menos te lo esperàs, ocurre algo màgico.
La semana pasada estaba en Santa Fe en la casa de mi tìa, que sin decirme nada me pone en las manos un papel doblado amarillo por los años y me dice: "tomà, tenelo, ahora es tuyo". Lo abro y para mi gran sorpresa descubro uno de mis dibujos de cuando tenìa... creo apròximadamente 6 años a juzgar por mi escritura. Obviamente yo no me acordaba de haberlo hecho pero fue fàcil "reconocerme"... tambièn porque sigo dibujando igual!! jaja! Me dice: "me lo regalaste vos...". Fue algo maravilloso. Volver a ver a "la nena" que era y que todavìa està en mi, recordar los cuadernos Rivadavia tapa dura de donde saquè la hoja para dibujar y lo hermoso que es "ser chicos" y ver que ya era una rompebolas detallista visto que borrè varias veces (jaja!!).
Esta sensaciòn de "extasiarme" con el pasado, la probè otras dos veces: una cuando era muy chiquita, tenìa exactamente 7 años y estaba en segundo grado. Mi maestra se llamaba Helena y yo la adoraba. Fue una maestra que no se limitò a dar solamente los contenidos escritos en la currìcula de las escuelas primarias, nos dio otras cosas, que con el tiempo nos servirìan en la vida. La señorita Helena tenìa un mètodo genial, al menos esta es mi humilde opiniòn. Cada vez que terminàbamos un cuaderno, siempre , se lo quedaba ella, los iba pegando, tapa con tapa, haciendo una pila de cuadernos llenos. De esta manera, conservaba en su armario todos los cuadernos de cada alumno. Me acuerdo como si fuera hoy, el ùltimo dìa de clases cuando me llamò y me pidiò que me acercara a su escritorio, tenìa en mano todos mis cuadernos, abriò las primeras pàginas del primer cuaderno de ese año y me mostrò mis "palabras". Eran gordas, grandes, ocupaban casi todo el renglòn y bastante chuecas, como escribirìa un borracho, usaba todavìa el làpiz. Despuès me llevò a la ùltima pàgina escrita por mi ese año, donde mi escritura era clara y super prolija. Fue con ella que pasè del làpiz a la lapicera Pilot 303 (de tinta y usaba tambièn el papel secante!) y despuès a la Parker, que era palabra mayor o al menos asì me hicieron creer ;)
La otra vez, fue cuando dejamos la casa donde crecì y vivì por 18 años. Moviendo todos los muebles, cuando llegò el turno del gigante ropero que dividìa el ambiente en dos, encontrè una casita que habìa dibujado en esa època que les agarra a los chicos la manìa de dibujar por todos lados. Ahì estaba chiquitita, dibujada con làpiz, a la altura que tendrìa que tener yo por ese entonces... Un flash al pasado.
Cada tanto sirve acordarse de còmo era uno por esos tiempos, ver el camino hecho, poner cosas en la balanza, etc etc y sobretodo descubrir que esa nena aùn està ahì.
Etichette: Recuerdos
Name: La Piripitu
From: mi vida dividida entre Santa Fe-Buenos Aires-Roma
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post tierno como pocos!!!
que lindo que te salio!
y si, si podemos siempre mantener un poco de niños, aunque seamos grandes, tenemos gran parte de nuestra felicidad comprada con solo eso!
y vos gemelita lo tenes!
Besos